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CUIDADOS PARA UNA PIEL SENSIBLE



Las pieles sensibles son aquellas que reaccionan de una manera exagerada a estímulos considerados normales. Se caracterizan por ser más frágiles y susceptibles a sufrir reacciones alérgicas, irritaciones, inflamaciones, dermatitis.


Las pieles sensibles se alteran más fácilmente por los desequilibrios internos y estresores externos que se puedan presentar como alteraciones por ciertos cosméticos, calor, viento, sudoración, polución, mala alimentación, hormonas, tabaco entre otros.


Esto se debe a que las pieles sensibles sufren una alteración en la función de la barrera protectora cutánea, lo que favorece una mayor pérdida de agua que hace que la piel se deshidrate más fácilmente, quede desprotegida y permita la penetración de agentes externos potencialmente irritantes. Una barrera cutánea debilitada intensifica los efectos perjudiciales de la exposición solar en este tipo de pieles, por lo que es fundamental la protección de manera permanente e intensa de los rayos UVA y UVB.

Así que si te identificas como portador de piel sensible, debes seguir estos consejos para cuidarla:


1.Extremar la fotoprotección:

Usar bloqueador solar a diario, varias veces al día es un consejo para todos! Pero es especialmente importante que las personas con piel sensible se protejan del sol con cremas específicas sin perfumes ni parabenos.

Estos pacientes también deben tener en cuenta que conviene evitar exponerse a la radiación solar durante tiempos prolongados incluso aunque lleven protector solar y estén pendientes de renovar su aplicación cada dos horas.


2. Evitar el aire acondicionado:

En los espacios climatizados es importante que la temperatura del aire acondicionado se sitúe entre los 20 y los 22 grados. Evitar corrientes de aire que aceleran la deshidratación de la piel.


3. Hidratación constante:

Hay que extremar la hidratación para evitar la tirantez, la sequedad y la descamación y hay que hacerlo con cremas específicas para pieles sensibles, pero también bebiendo agua con frecuencia. Los vaporizadores con agua termal ayudan a hidratar y a calmar la piel sensible, de forma que se pueden usar.


4. Tiempos cortos de Piscina o Mar:

Hay que limitar la duración de los baños en la playa o la piscina. Esto es especialmente complicado en el caso de los niños, pero hay que recordar que estar en remojo durante demasiado tiempo reseca la piel.


5. Residuos fuera

Después de bañarse en la playa o la piscina hay que enjuagarse con agua dulce para retirar los restos de cloro y de sal. Ya que son agentes irritantes y que aceleran la deshidratación.



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